Este tema es de suma importancia, ya que uno de
los mayores problemas del ser humano radica en lo que pensamos que necesitamos,
lo cual nos lleva a las adicciones. Anteriormente se creía que este tipo
de adicciones eran una debilidad mental o una fuerza de voluntad, sin embargo
hoy en día es reconocida por la ciencia como una enfermedad crónica con cambios
cerebrales específicos.
Uno de los descubrimientos más notables de las
neurociencias ha sido la determinación de los circuitos de recompensa. Se trata
de mecanismos de placer que involucran diferentes regiones cerebrales que se
encuentran comunicados mediante mensajeros químicos llamados
"neurotransmisores". La dopamina es un mensajero químico involucrado
en la motivación, el placer, la memoria y el movimiento, entre otras funciones.
En el cerebro, el placer se produce a través de la liberación de la dopamina en
el "núcleo accumbens", una región a la cual los neurocientíficos
llaman el "centro de placer del cerebro". Justamente la acción de una
droga adictiva funciona a partir de la influencia en ese sistema.
Como sabemos, algunos adictos llegan a focalizarse en
conseguir y disfrutar de la droga excluyendo todos los demás aspectos de sus
vidas: descuidan a su familia, su trabajo, su propia salud. A sabiendas de que
se están destruyendo a sí mismos, siguen con el consumo de la droga y, a medida
que continúan con su uso, se hacen tolerantes. Así, las dosis que inicialmente
utilizaron para estimularse ya no son eficaces y necesitan usar una dosis más
alta.
Efectos de algunas sustancias
Nicotina. Estimulante que se encuentra en cigarros y otras formas de tabaco. Es
muy adictiva y al fumarse eleva el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos
bronquiales y problemas cardiovasculares.
Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las
áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral
(funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo
(coordinación de movimientos). Mariguana. Puede dañar la memoria y el
aprendizaje de corto plazo, la capacidad de concentración y la coordinación.
Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar los pulmones, así como elevar el
riesgo de desarrollar psicosis en personas vulnerables.
Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran en muchos
productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son
extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y
el cerebro.
Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias
veces en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas
relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.
Adicción sin sustancia
Un
descubrimiento, realizado por investigadores del Scripps Research Institute de
California en estudios con animales, en 2010, sugiere que los mismos mecanismos
cerebrales que participan en la adicción a las drogas aparecen en la compulsión
de comer y el consecuente desarrollo de la obesidad. En ambos casos el exceso
puede provocar una descompensación en el circuito de recompensa; en los
comedores compulsivos, los impulsa a buscar alimentos ricos en grasas. Esta
similitud hace pensar que muchas de las compulsiones, o conductas adictivas
humanas (por ejemplo, adicción al sexo y a los juegos de azar) podrían tener
relación con desequilibrios de dopamina o de otros neurotransmisores. Así,
aunque en principio estas conductas no sean adictivas, pueden llevar a la
adicción.
Principales factores de riesgo
- Conducta agresiva temprana
- Habilidades sociales deficientes
- Ausencia de supervisión paterna
- Compañeros/amigos que abusan de sustancias
- Disponibilidad de la droga
- Pobreza …
"La adicción se aprende y se almacena como
memoria en el cerebro por lo que la recuperación es un proceso lento"
La persona que es adicta no quiere serlo. Su adicción
ya le costó su trabajo, su pareja, su bienestar. Sin embargo, no puede resistir
la tentación. Como dijimos al principio, se trata de una enfermedad de la que
actualmente no existe cura. Se la debe tratar como otras enfermedades crónicas
(hipertensión, asma, cáncer) y, como tal, mantener el tratamiento ya que, de
otro modo, el paciente recae. La adicción se aprende y se almacena como memoria
en el cerebro por lo que la recuperación es un proceso lento. Incluso después
de que una persona renuncia, por ejemplo, al consumo de drogas, durante
semanas, meses, e incluso, años, la exposición al sitio de la droga, caminar
por una calle donde la compraron o tropezar con personas que siguen consumiendo
les trae un tremendo impulso a querer consumir de nuevo. Existe una serie de
tratamientos que lograron eficacia, por lo general al combinar estrategias de
autoayuda, de psicoterapia y de rehabilitación. Para algunos tipos de
adicciones, ciertos medicamentos también pueden ayudar.
§ Terapia cognitiva conductual:
busca ayudar a los pacientes a reconocer, evitar y hacer frente a las
situaciones en las que son más propensos a abusar de las drogas.
§ Reforzamiento
sistemático: utiliza el refuerzo positivo, como el otorgamiento de recompensas
o privilegios por estar libres de drogas, por asistir y participar en las
sesiones de terapia o por tomar medicamentos para el tratamiento según las
indicaciones.
§ Terapia de estímulo motivacional: utiliza
estrategias para producir cambios rápidos en el comportamiento, motivados
internamente, para dejar de consumir drogas y facilitar el inicio del
tratamiento.
§
Terapia
familiar (en especial para los jóvenes): aborda los problemas de drogas de una
persona en el contexto de las interacciones familiares y su dinámica, que
podrían contribuir al consumo de drogas y otras conductas de riesgo.
La prevención
Pero para no
llegar a necesitar tratamiento Rubén Baler propone la prevención universal:
"Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer
lo que sabemos que es positivo". Entre los factores negativos se
encuentran, por ejemplo, los padres adictos, la pobreza extrema, la mala nutrición,
la falta de ejercicio, así como un ambiente que no sea confiable para los
chicos y, desde luego, un entorno de violencia. "Deben evitarse esas
actividades desafiantes, o de franca delincuencia", pues son factores de
muy alto riesgo. Baler añade que no es cuestión de magia. "Todo lo que
promueve un ambiente saludable por fuerza va a reducir el riesgo absoluto de
abuso de sustancias".
Al
documentar tanto la investigación que ha realizado la doctora Nora Volkow como
la que ha financiado el Instituto Nacional de Psiquiatría se encontraron todos
los elementos que definen la adicción como una enfermedad tratable. Ahora la
política pública debe reunir esta evidencia científica, compartirla con la
población y convertirla en una convicción social.
CONCLUSION
Hoy en Día
es tan común el acceso a este tipo de
sustancias, que cualquiera puede caer en vicios como las antes mencionados por
lo que es muy importante el apoyo de familiares y amigos para poder evitar este
tipo de enfermedades, De igual manera existen muchos maneras de apoyar a las
personas que sufren de estas enfermedades por lo que sería importante ayudar en
medida de lo posible ya que mucho estamos propensos a caer en este tipo de
enfermedades debido al estrés y situaciones de la vida que cada día son mas difíciles.
Revista de divulgacion de la ciencia UNAM
National
Institute on Drug Abuse
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